Depresión

Depresión
Hay un largo camino por recorrer dicen algunos, pero se hará largo, dependiendo de la prontitud con que nosotros comencemos a realizar el andar. El fin del camino para algunos puede ser interminable, pero para otros puede ser un placer transitarlo, porque disfrutan de lo que el mismo le proporciona.
Apresuremos el andar y lograremos llegar más pronto a la meta de lo que pensábamos y allí veremos concretado el sueño que tanto esperábamos; mientras tanto, ocupémonos de mantener nuestro calzado limpio, de las cosas que durante el andar se nos va querer adherir al mismo, seamos sabios, porque si no lo hacemos, cada paso se nos va a ser mas difícil, porque una carga al mismo, está queriendo dificultar nuestro andar.

martes, 30 de abril de 2013

EL ENOJO




¡¡¡Yo soy tranquilo/la, pero cuando me enojo…!!! ¿Qué es lo que hace que el ser humano llegue a esa etapa?
         No es novedad decir que generaciones tras generaciones han llegado a sentirse enojados por algo, y son innumerables las situaciones, las derivaciones y consecuencias, que esto conlleva. Si preguntáramos a diferentes personas, sobre que las hace perder el control hasta llegar al enojo, tendríamos diferentes matices de respuestas,  pero la mayoría coincidiría en la siguiente oración, -me hicieron o me hizo enojar-. Es muy minúscula la posibilidad de encontrar personas que reconozcan que  decidieron llevarse por el enojo. Un sicólogo dijo nadie hace enojar a nadie, somos nosotros los que decidimos enojarnos. 
“…sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.”· Stg. 1:14
         Deberíamos asumir la responsabilidad de nuestras propias malas actitudes, las cuales después de perder el control acarrean destrucción, dolor, desilusión y malestar a quienes nos rodean y a nosotros mismos. El hecho de exteriorizar lo que no podemos contener, nos hace ver nuestra propia debilidad para hacerlo; más el hecho de tener cosas para contener dentro nuestro, nos hace notar que nuestra vida necesita ser liberada de esas cosas y renovada en cuanto a las actitudes internas que nosotros vamos almacenando y que  luego en un momento de debilidad descargamos contra quien tenemos enfrente nuestro. No son excusables nuestras malas reacciones frente a las malas actitudes de los demás, sino que debería primar el dominio propio en cuanto a ellas.
“El que tarda en airarse es grande de entendimiento” Pr. 14:29
         ¿Qué gana una persona con enojarse? Hay personas que aconsejan que exteriorice su enojo, que no lo acumule porque afecta su salud, pero en realidad lo que afecta su salud comenzó a gestarse desde el momento que permitió que las cosas, los dichos, los comentarios, etc. etc. de otros, se enraizaran en su mente. El no saber perdonar, el guardar rencor o la falta de amor, hacen que cualquier cosa externa pueda contaminar nuestra mente, porque está abierta a que eso suceda.
“Enójense, pero no pequen, no se ponga el sol sobre vuestro enojo” Ef. 4:26
Cuando el enojo queda  dentro nuestro y al pasar los días se a aquerenciado, es un indicio que la contaminación comenzó germinar, “…brotando, alguna raíz de amargura…” He.12:15. Como cualquier virus maligno, éste hace cambiar nuestro estado de ánimo, afecta nuestras emociones y está propenso a manifestar su mal en cualquier momento. Después que se manifiesta, la contaminación se propaga en nuestro entorno, haciendo que otros en el mismo estado, comiencen una reacción en cadena.
Durante el transcurso del tiempo hemos visto o escuchado, de personas que se han mantenido enojadas por períodos largos, hijos que no se reconcilian con sus padres o padres que no se reconcilian con sus hijos, matrimonios que se disolvieron, familias que se distanciaron, vidas emocional y físicamente enfermas y otras desvinculadas de sus semejantes.
         El orgullo, la vanidad y la soberbia, son a veces agentes impulsores. No nos gusta que nos digan lo que debemos hacer o como lo debemos hacer; nos creemos autosuficientes, superiores a los demás, capaces de resolver cualquier situación, no existe en nosotros una pizca de humildad, sino que nos gusta envanecernos en nuestras propias decisiones. Cuando hay algo que atenta contra esto, entonces reaccionamos inmediatamente sin medir consecuencias.
“No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios”. Ec. 7:9 

martes, 23 de abril de 2013

LOS CELOS


        

En Ramos Arizpe agrede sujeto violento a su esposa, por celos

Todo eso le costó un ingreso a la celdas municipales, donde ahora tendrá que afrontar el delito de violencia intrafamiliar o el de lesiones, por lo tanto va estar 48 horas bajo arresto.


         Cuantas veces se han escuchado palabras similares como éstas; -porque amo, celo- o – celo, porque amo-. Que podemos encontrar detrás de éstas afirmaciones tan contundentes, manifestadas por personas subyugadas por el hecho de pensar, que es una manifestación de amor que hacen hacia la otra persona cuando actúan así.
         Una de las cosas que encontramos es a una persona insegura emocionalmente. El sólo hecho de pensar, que aquella persona que a causado tal impacto en su vida, pueda un día alejarse de el/ella, lo/a hace estar alerta ante cualquier cosa que pueda ocasionar tal cosa. La vida de la persona se torna en un estado de infelicidad casi constante, porque comienza a ver señales negativas que pueden afectar su relación donde no las hay.  Paulatinamente la persona comienza a generar posibles barreras para que esto no suceda; le priva al ser amado a que vaya a tal o cual lugar; que salga con tal o cuales personas; trata de tener el control de hacia donde mira o a quien mira o con quién habla y sobre que cosa será de lo que está hablando. Una psicosis se apodera de la persona, sabiendo que aunque lo quiera no puede estar presente constantemente para hacerlo. En la noche le martiriza el pensamiento de ¿que habrá hecho durante el día?, y al levantarse su primer pensamiento es tratar de averiguarlo.
         Ésta patología tiene mucho mas de tres mil años, “…si la mujer de alguno se descarriare, y le fuere infiel…” Num. 5:12. 
El pueblo hebreo tenía leyes en cuanto a eso las cuales por orden de Dios, eran ejecutadas por los sacerdotes, “Esta es la ley de los celos…y el sacerdote ejecutará en ella toda ésta ley” Num. 5:29-30. 
Los celos han  venido ocasionando problemas entre el hombre y la mujer de forma creciente, rompiendo terminantemente sus relaciones en lo sentimental, como abruptamente en lo físico, quitando la vida del otro de una forma trágica.
         Otra de las cosas que encontramos, es a una persona con la falta de conocimiento sobre el amor, o un conocimiento mal formado. Si buscamos una referencia sabia en cuanto a ello, la podemos encontrar en las palabras citadas por un hombre llamado Pablo,
“El amor es sufrido, es benigno…no tiene envidia…no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor…todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. 1 Cor. 13
Frente a éste espejo podemos visualizar que cosas estamos haciendo mal, para revertir tal situación,  para que tanto el hombre como la mujer puedan enfrentarse a éste mal que por lo general es ineludible, porque se ha afianzado en las mentes de muchas personas, y las ha hecho hacer cosas que les ha hecho perder tiempo de felicidad y de paz;  y se consoliden sobre unos fundamentos más firmes que puedan perdurar por largo tiempo.
         Muchas cosas hemos acarreado en el transcurso de la vida, 
“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño…” 1Cor. 13:11ª 
y muchas de ellas no las hemos sabido manejar y quizás no tuvimos quien nos ayudara en el transcurso de éste etapa. A la vez  que vamos creciendo somos capaces de tomar decisiones, tenemos el libre albedrío para hacerlo, el hecho es saber si lo que estamos haciendo es lo correcto o no. De nosotros depende tal decisión y somos responsables absolutos de ella. ¿Qué cosas podemos cambiar como simple seres humanos frente a los celos? ¿Hasta que punto ellos pueden influir en mi vida? ¿Qué bien me puede hacer el sentirlo? ¿Qué situaciones me llevan a padecer haciéndome perder la paz? ¿Cuánto podré soportar viviendo ésta situación?
…”cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.” 1 Cor.13:11b

jueves, 18 de abril de 2013

LAS ADICCIONES


         Hace mucho tiempo que se ha venido haciendo uso de elementos, sustancias y actividades de formas variadas y según el país o la cultura que accedían a ellos, los cuales en su continuidad de uso, pasó a ser parte habitual de la vida diaria, ya que no se esperaba un momento para hacer uso de ellos, sino que casi era necesario acceder a ellos, porque se había tornado normal en su cotidianeidad. No obstante a ello, el ser humano no veía tales cosas como algo anormal o malo para su vida. La práctica llegó a realizarse en cualquier ámbito social, como algo común de hacer, o como algo esencial para la ocasión. Algunas cosas hacían hincapié más en el hombre que en la mujer, pero la evolución de la decadencia social, llevó a que no se viera a la mujer,  haciendo uso de dichos elementos y fuera considerada vulgar al hacerlo. Estos cambios de mentalidad han llevado a que el uso de estas cosas, dejara de tener trabas para volcarse a una completa libertad para su práctica.
         Hoy día vemos la degeneración de estas prácticas, en las personas que andan deambulando por las calles en un estado deplorable, porque no han podido controlar ni han sabido como salir de ese estado, que día a día los va hundiendo perdiendo toda sensibilidad, vergüenza, valores y respeto por si mismos.  Según el caso, la sociedad los desecha por la mala imagen que ellos reflejan; otros son cobijados por el hecho de que son un reflejo de lo que la sociedad es.
         En los primeros, vemos a jóvenes tirados a los lados de las calles por un exceso de drogas o alcohol, o vemos mujeres prostituyéndose por unos pocos pesos, con el fin de conseguir recaudar lo suficiente para saciar su adicción. Por los segundos, vemos a personas que gastan hasta lo que no tienen en un juego de azar, o se les ve casi constantemente, (como locomotora antigua) echando humo por su boca, a consecuencia de usar cigarrillos, no importando el asunto monetario, con tal aplacar su ansiedad; personas trabajando afanosamente más de lo normal sin tener la necesidad de hacerlo, no pudiendo controlar tal impulso; personas que mostrando una apariencia refinada conviven con el alcohol, tratando de que el mismo tenga una jerarquía de acorde a su supuesta personalidad; personas que no pueden controlar su insaciable sexualidad, y buscan saciarse de ella sin considerar consecuencias posteriores.
         ¿No ha llegado a nuestro conocimiento alguna vez, de personas que perdieron dinero, empresas, familias, vidas, a consecuencia de no haber salido a tiempo de la adicción que controlaba sus vidas? Se ha sabido de personas que el dinero que tenían lo gastaron en mujeres o en juegos de azar y perdieron hasta la vivienda, terminando en la calle, o en la casa de alguien que le dio un lugar para vivir;  Otras no pudieron vivir bajo el mismo techo que habitaba su familia, porque eran peligrosas, poco confiables o directamente un estorbo; o aquellas que pudiendo llevar una vida saludable, incentivaran a que alguna enfermedad comenzara a desarrollarse, aportándole a través de su adicción elementos pertinentes al caso. De una forma o de otra, muchas vidas por falta de conocimiento, de fuerza de voluntad, de apoyo familiar o de su entorno, se pierden o acortan su tiempo de vida aquí en la tierra.
“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles…”Ro. 15:1
         Entonces, ¿que vamos a hacer nosotros al respecto? Cada uno es libre de decidir lo que hará con su vida, si la preserva o la pierde; si asume una actitud pasiva o activa en cuanto a buscar una solución o ser parte de ella; cada uno es libre de ver la realidad que nos rodea o negarse a ello, pero de cualquiera de las formas, no dejamos de ser responsable de la decisión que tomemos de cómo vivir,
“…como libres, pero no cono los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo…1 P.2:16


miércoles, 17 de abril de 2013

EL DIVORCIO


        

 ¿Cuál o cuales son los motivos que llevan a que se concrete un divorcio? Los motivos o las causas pueden ser diversos, según el país en que se viva, o la cultura que enmarca tal acontecimiento. ¿Los que contraían un enlace matrimonial, tendrían en mente que el paso siguiente a realizar en un futuro, sería disolver tal acción con un divorcio? ¿Estaría en la mente de los contrayentes, de que el divorcio sería un medio de escape, pos si las cosas no funcionaban como ellos esperaban? ¿El dicho “contigo pan y cebolla”, demostraba que el amor que se tenían estaba por encima de cualquier motivo que ocasionara una separación?
         Un conocido personaje en Argentina después de su divorcio con el padre de su hijo, usó reiteradamente la frase es el hombre de mi vida, cada vez que comenzaba una nueva relación de pareja. ¿Qué la llevaba a repetir esa frase? ¿Sería tanto el deseo de encontrar eso que tanto buscaba? o ¿no se daba cuenta de las veces que estaba cayendo en el mismo error?
         Es lamentable ver o escuchar cada día,  acontecimientos que tienen el rótulo de separación; de vidas que se encuentran vacías por no tener a su lado al príncipe azul de los cuentos; de familias desmembradas por incluir al divorcio, como parte esencial de sus vidas; de niños que se encuentran alejados del contacto paternal por la decisión de sus padres a la concreción del mismo. ¿Se ha vuelto egoísta el ser humano, pensando sólo en su bienestar personal, no tomando en cuenta los sentimientos de otros? ¿Hay falta de madures en aquellos que deciden contraer matrimonio, y no son capaces de afrontar lo que esto conlleva?
         Sin vacilar podríamos hacernos infinidades de preguntas, argumentar sobre diferentes hechos, objetar sobre variadas decisiones tomadas por las personas, que para salir de tal o cual inconformidad matrimonial, optaron que la solución sería el divorcio.
Pero con esto, ¿resolveríamos los problemas psicológicos que sufren los hijos (si es que los tienen) que los llevan a tener actitudes agresivas entre sus pares, o incursionar en acciones delictivas para llenar un vacío? ¿Evitaríamos que las madres le inculquen a sus hijos a que le digan papá a quienes no lo son, por el sólo hecho que ella decidió compartir el mismo techo con un nuevo hombre? ¿Ayudaría a que la persona que fue abandonada por su conyugue, por haber contraído una enfermedad o malestar físico, pudiera disfrutar de una paz o bienestar que la saque del estado depresivo que le ocasionó todo esto?
Hay unas palabras muy conocidas que traen una connotación:
“…lo que Dios unió, no lo separe el hombre…”  Mt. 19:6 . Nuestra unión matrimonial, ¿fue realizada teniendo en cuenta a Dios en nuestra decisión? ¿Que fue lo que nos llevo a una unión matrimonial? ¿Acaso fue la búsqueda de un bienestar económico? o ¿Fue sólo una atracción física o sexual el vínculo? Quizás no queríamos sentirnos solos y esa persona nos hacía sentir bien. O quizás vimos en el/ella al ser que anhelábamos.
         En cualquiera de los casos, las consecuencias estarán bajo nuestra responsabilidad, basadas en las decisiones tomadas. El divorcio quedará invalidado para que los hijos no sufran trastornos psicológicos  espirituales o sociales; podremos sobrellevar las anomalías que puedan surgir en el correr del tiempo; podrá sobresalir el verdadero amor que tenemos al conyugue, cuando lo acompañemos en medio de los problemas de salud física, sin pensar en abandonarlo; no llevaremos una unión ligada a lo monetario; pondremos nuestro granito de arena para que todo llegue a un buen cauce; no avergonzaremos a nuestros hijos, haciéndolos vivir de casa en casa; no será necesario que los niños anden deambulando solos por la vida,  ni viviendo en un hogar que albergan a aquellos que fueron despojados del suyo propio.
“¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Os. 14:9

martes, 16 de abril de 2013

EL SEDENTARISMO


        

 En los tiempos que vivimos, muchas de las cosas que se han creado, que han evolucionado en su uso y  han ocupado un lugar importante en la vida cotidiana, o medios laborales que se han implementado en base a las nuevos avances tecnológicos, han llevado a las personas a ser partícipes de un sedentarismo que cada vez se hace más visible.
         Hoy día desde la niñez vemos como se han perdido en ellos, actividades que hasta no hace mucho eran frecuentes ver; la mancha, las escondidas, la rayuela, saltar la cuerda, las cuales hacían gastar energías de las que ellos tienen en abundancia y la han cambiado por las computadoras que no sólo la usan dentro de las casas, sino que se los ve fuera de ellas sumidos en lo que una computadora portátil, muestra a través de una pequeña pantalla. Otros han derivado su actividad, a juegos manejados con un control y visualizados en una pantalla que los hace estar durante un largo tiempo sentados frente a ella. Las personas mayores hacen su tiempo entre sus actividades, para pasar un tiempo enlazados en redes sociales, perdiendo la práctica de ir a visitar a familiares o amigos, porque los ve a través de un monitor o se interiorizan de algunas cosas de forma escrita que les proporciona dicho medio.
         Muchas actividades laborales de hacen mediante un escritorio, en el cual están todos los accesorios que los vinculan a otros medios laborales, empresariales o informativos, haciendo casi innecesaria la salida física de las personas hacia el mundo exterior. Todo eso suma para que nuestra salud física, sufra alteraciones tanto en lo externo como en lo interno. Las grasas se van acumulando en nuestro cuerpo, queriendo mantener el control de ellas mediante dietas que pierden valor al no darles el respaldo de una actividad física, que complemente tal objetivo y surta el efecto deseado. Las arterias y las venas almacenan grasas inutilizadas trayendo consecuencias al corazón acrecentadas por el colesterol. Los huesos del cuerpo comienzan a debilitarse trayendo como un posible mal, la osteoporosis.
         Quizás alguien entendió mal las palabras dicha por un hombre llamado Pablo:
“…el ejercicio corporal para poco es provechoso…” 1 Ti. 4:8
En ningún momento se escucho decir que el mismo no era provechoso, lo que si se ha querido decir, que una persona no puede pasarse la vida haciendo ejercicios físicos, porque se le resta un precioso tiempo a otras cosas que traen más beneficio tanto en lo personal como en la interrelación con sus semejantes. Se ha escuchado decir por boca de dichas personas,-no voy a tal o cual lugar, porque hay escaleras y me cansa subirlas- o –me fatiga llevar a mis hijos a la placita por eso voy poco-; -mi cónyuge me invita salir a dar un paseo, pero me siento agotada/o para hacerlo-
         Entonces,¿vamos a tirar por la borda nuestra salud física, emocional o sentimental por el hecho de habernos acomodado al presente sistema, y no hacer uso de nuestro propio raciocinio para evaluar lo que conviene o no hacer, a favor de nuestro bienestar y de los que nos rodea? ¿Somos consciente que una mala decisión que nosotros tomemos va a redundar en un mal mayor, que acarreará trastornos en nuestro diario vivir y en nuestro entorno, por no pesar los pro y los contra de tales actitudes asumidas por nosotros mismos?
         Ahora, para los que quieren ir más allá de esto, hay una promesa que es valedera para todo aquel que tiene  propósitos más elevados, y que lo lleva a despegarse de la corriente de éste mundo;
“…los que esperan en Dios tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.  Is. 40:31
         

sábado, 13 de abril de 2013

EL ALCOHOLISMO




         Cuantas veces hemos visto en diarios, periódicos, escuchado en radios o televisión, u otro medio como la web, noticias similares a ésta. O cuantas veces en nuestro diario vivir, hemos estado cerca de acontecimientos similares a éstos, viendo quizás como vidas se pierden a consecuencia del hecho, o como vidas se están perdiendo por no poder o querer alejarse de eso que puede poner en riesgo la vida de otras personas y de la suya propia.
        La perdida del control de la ingesta de alcohol, es algo que se conoce desde hace muchos siglos, pero como para ese entonces formaba parte de la diversión en las fiestas entre las personas de un estatus social alto, como el riesgo físico era menor a consecuencia de una vida más pasiva, por no contar con los adelantos vehiculares actuales, etc; se le restaba importancia. Pero hace algunos años esta práctica a adquirido otro perfil; personas pierden sus vidas físicas, espiritual y emocional, matrimonios se disuelven, otros no pueden coexistir con el resto de la sociedad, otros se encierran en la práctica usándola como medio de escape a sus diferentes problemas, la desvergüenza se apodera de ellos, hay una desvalorización de unas personas a otras y las mismas personas no se dan el valor que deberían de tener, porque viven una vida sin escrúpulos.        

       Diferente reacciones empiezan a surgir por la influencia del alcohol; entre ellas la de reír, llorar, cantar, dormir que se dirían que son pasivas; pero hay otras que afectan de una forma abrupta, a la persona y su entorno, éstas serían,  irritabilidad, furia, agresividad y una total perdida del escrúpulo, no pudiendo controlar actos vergonzosos que  pasado el efecto del mismo, traen otro malestar irremediable a la persona.        
      Que diremos entonces; ¿no hay solución para éstas personas?, ¿sus vidas cada vez van a empeorar?,¿Hay que dejar que vivan sus vidas, mientras que no afecten la mía?,¿no hay solución para ese problema?        No deberíamos asumir una posición tan egoísta, pasiva y con una falta total de esperanza de cambios para ellos, a causa de nuestra propia debilidad para afrontar tal situación, o quizás, por la falta de conocimiento en cuanto a posibles alternativas para revertir ésta situación.Todos necesitamos ayuda, cuanto más aquellos que sin saberlo, claman desde lo más profundo de su corazón por alguien que se interese por el, pensando –nadie me comprende-, o quizás esperando unas palabras como las que dijo un hombre hace muchos siglos llamado Job; 
“La vida te será más clara que el mediodía; aunque oscureciera, será como la mañana. Tendrás confianza, porque hay esperanza…” Job 11:17-18

jueves, 11 de abril de 2013

EL MATRIMONIO


      Etimologia de la palabra matrimonio según wikipedia: Se suele derivar de la expresión "matris munium" proveniente de dos palabras del latín: la primera "matris", que significa "madre" y, la segunda, "munium", "gravamen o cuidado", viniendo a significar "cuidado de la madre", en tanto se consideraba que la madre era la que contribuía más a la formación y crianza de los hijos.  Otra posible derivación provendría de "matreum muniens", significando la idea de defensa y protección de la madre, implicando la obligación del hombre hacia la madre de sus hijos.
      Viendo una versión muchisimo más antigua que ésta descripción, encontramos en la Biblia
 “… dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (Génesis 2: 24).
           
Se podría decir entonces que un matrimonio lleva a una unión con responsabilidades compartidas entre el hombre y la mujer. Las obligaciones son asumidas por ambos en cuanto a los deberes inherentes al mismo, llevando a la mujer a tener un compromiso mayor hacia los futuros hijos y al hombre hacia la mujer, (no dejando de lado ninguna de las cosas).
En la actualidad las premisas antes mencionadas, fueron perdiendo valor. Quizás la falta de conocimiento en las personas influyó en ello; quizás al llevar a cabo tal paso olvidaron que ya no era cosa de niños lo que se estaba emprendiendo;  otros optaron por dejar de lado el concepto de la palabra matrimonio, para que no fuera tan rígido y poder sentirse más libres. Algunos decidieron optar por no tomar en cuenta tal obligación, sumando sus propios criterios al caso y otros decidieron respetar los principios elementales, para llevar a cabo tal disciplina.
            Ahora, ¿cuales de éstas cosas han influido en el matrimonio, para que muchos se disuelvan dejando atrás una estela de desastre, de dolor, de rencor, de angustia y de desilusión? ¿Quien de los dos fue el responsable de que las cosas llegaran a tal grado? La información la poseían desde mucho antes de nacer. ¿Quien lleva la culpa de lo sucedido? De ante mano sabían el compromiso que asumían y las responsabilidades que conllevaba tal acción.
“Todos nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino…” Isaias 53:6.
            La naturaleza del ser humano lleva a hacer lo opuesto a lo que se debería hacer, y eso trae como consecuencia, que instancias como concretar un matrimonio vayan perdiendo solidez, por no tomar en cuenta como parte importante, los conceptos vertidos con anterioridad para llegar al éxito.
 “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron…” Ro. 15:4.
            ¿Qué tanta posibilidad entonces hay, para que un matrimonio se lleve a cabo con éxito? Cada uno de nosotros somos parte importante para que esto se realice, pero mayormente lo son los involucrados directos. Tanto el hombre como la mujer deberían poner de si, buscando lo mejor para el matrimonio, atendiendo los buenos consejos, dejando de lado malas experiencias vividas por otros, buscando que las mismas no afecten sus vidas y/o usarlas como algo para no caer en ello. No todo va a ser color de rosa, pero lo que si sabemos, es que aunque las cosas por momentos no se vean así, el aroma de ella va a continuar y nos va a recordar que sigue estando allí.

lunes, 8 de abril de 2013

LA DEPRESIÓN


  Cuando tenemos hijos, queremos verlos andar, caminar y luego correr. Es lo más natural, porque queremos verlos moviéndose, transmitiendo alegría, gastando energías (que les sobra por cierto), y cuando los vemos demasiado quietos nos comenzamos a preocupar.
   Cuando se es adulto algunas cosas cambian, pero lo que permanece, es el interés que se le presta a la persona que tiene falta de ánimo, de interés, con síntomas de abatimiento, de decaimiento, de depresión. La falta de amor, o un amor no “correspondido”, un hecho cercano a la muerte o una vida que no encuentra un propósito para vivir, alguien que se siente miserable o incapaz de lograr o que otros pudieron hacer. Varios pueden ser los factores que lleven a las persona a éste estado de ánimo, del cual se les hace difícil salir por sus propios medios. No tienen las fuerzas suficientes para salir de ello, otros no desean hacerlo para no enfrentar la realidad, pero tanto los unos como los otros claman en su interior por ayuda, cosa que se debe brindar antes que ese mal continúe y llegue a concluir en una tragedia sin retorno o una causa perdida.            Muchos se han sumido en el alcoholismo, queriendo ahogar con ellos sus penas o que éste les saque del estado normal para fundirse en una apatía continua, pero para otros ese vínculo no era suficiente y optaron con quitarse la vida que ya les pesaba vivir.
  Desde mucho tiempo se ha venido presenciado hechos lamentables e incomprensibles, para las personas que han sido partícipes directos o indirectos de los tales; es que nos hemos tornado a vivir con un desinterés por los demás, que no nos permite ver las necesidades de los otros o no nos tomamos el tiempo para analizar las situaciones que quizás en nuestro propio entorno familiar están aconteciendo. Desde los jóvenes hasta las personas adultas, éste síntoma a causado, sigue y lo seguirá haciendo, estragos en la vida familiar. Es imprescindible tomar recaudos en cuanto a ellos para que no prospere dicha situación. Se supone que un Rey llamado David pudo encontrar un medio de escape hacia tal circunstancia, del cual llegó a decir
“El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia…” Sal. 136:23
  ¿Podremos llegar a pensar nosotros, que con nuestro conocimiento, nuestra sabiduría adquirida con los años, nuestro conocer de la vida, podremos llegar a hacer grandes cambios en la vida de la persona deprimida? Quien puede conocer lo más íntimo del corazón; ¿quién puede identificarse con el problema de los demás sin conocer su interior? Dijo Dios;
”Antes que te formase en el vientre de tu madre te conocí…” Jer. 1:5
No es de dudar entonces que el Rey David dijera esas palabras. ¡Que alivio puede sentir una persona al saber que hay alguien que nos conoce desde antes de nacer! Alguien que sabe todo de nosotros, de cuando estamos bien y cuando no lo estamos; las necesidades que tenemos y que hasta que punto las podremos sobrellevar. Él es el único que puede librar a la persona de esa carga. Pero hace falta que la persona se lo permita hacer, hace falta que le crea y que crea que para Él no hay nada imposible y que la solución a su problema está a un paso; a ese paso de fe que pueda dar, entregándole el control de la situación y descansar en sus brazos de amor; esos que estuvieron esperando siempre y nunca desfallecieron, sino que estaban listos para recibirla.

LA SOLEDAD


    Un sentimiento que ha encontrado cabida en muchas vidas, de las cuales muchas han caído en la depresión, fueron llevadas al suicidio, se entregaron al placer sexual, fueron presas de vicios, esclavas de su propia debilidad por la falta de una solución verdadera que acallara ese sentimiento.
   Hoy en día podemos saber que el encontrarse rodeado de gente, no hace que ese sentimiento desaparezca, porque al estar de nuevo solos, el malestar aflora de nuevo y quizás las haga sentir más infelices de lo que estaban, deseando que aparezca algún nuevo evento que la lleve a estar en medio de un grupo de personas, que ha pesar de que no piensen como ella, no tengan quizás las mismas inquietudes, los mismos anhelos, no se interesen por ella como ser humano, le quiten de alguna forma ese malestar que sienten cuando se encuentra sola.
   Las adicciones han sido un medio de escape a esos sentimientos, ya que las hace sentir (engañosamente) bien, disfrazando su soledad con la dependencia de una sustancia que entra a su cuerpo para aplacar su mal, quedando esclavizadas a depender de ello para seguir adelante. Hoy en día se pueden ver a personas ebrias con una sonrisa amplia, drogadictos que se ven extrovertidos a causa de su adicción, personas que pierden todo tipo de vergüenza, haciendo lo que sea por no sentirse solos, deprimidos, miserables, no queridos, no respetados, no valorados.
   Muchos fueron responsables de llegar a ese estado, otros fueron llevados por diferentes circunstancias a padecerlo, pero tanto los unos como los otros, no supieron enfrentar esa situación de una forma correcta, o quizás no tuvieron a alguien que los aconsejara o los apoyara de una forma genuina. Quizás algunos fueron engañados por personas que sin escrúpulos, aprovecharon esa circunstancia para sacar provecho de la situación, creándoles un mal mayor a esas personas, las que optaron por no confiar más en nadie, y hacer uso de cualquier recurso posible con tal de sentirse bien.
  Este sentimiento ha arruinado muchas vidas, muchas familias, y aún hoy día lo sigue haciendo. Muchos han tenido que ser partícipes involuntarios de ellos, porque el mal llegó a sus vidas a consecuencias de la cercanía que tenían o que tienen con esas personas. Quizás otros fueron receptores de ese sentimiento, el cuál pasó a ser parte de un estado de ánimo que no tenían y que comenzó a germinar desde el momento que el vínculo fue creciendo.
   Ahora, ¿es normal esto?, ¿lo tenemos que aceptar como parte de nuestro diario vivir?, o ¿no se hacen valederas las palabras dichas por Jesús el hijo de Dios;
“…yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia?” Juan 10:10
. En Él tenemos todos los recursos necesarios para no tener más ese sentimiento, Él nos puede librar de las ataduras que tenemos a consecuencia de haber buscado mal la solución para salir de ello; El es el único en quien podemos confiar cien por ciento porque no ha variado su pensamiento, ni su forma de ser; el tiene el poder para sacar lo malo de nuestras vidas si se lo permitimos hacer.

“…yo estoy a la puerta y llamo” Ap 3:20
dice el Señor; El conoce a cada uno de los que padece éste sentimiento, y los llama a hacer uso del recurso que el posee, algo que no se puede comprar con dinero ni con nada que se pueda sacar de éste mundo. Lo que El ofrece viene de un Dios que nos amó desde que antes que naciéramos, que fue capaz de entregar a su hijo para que pudieran disfrutar de lo que El nos ofrece; una solución que en ésta tierra nunca se podrá encontrar y que no tiene fecha de vencimiento porque hay una eternidad de por medio que lo garantiza.