Hace mucho tiempo que se
ha venido haciendo uso de elementos, sustancias y actividades de formas
variadas y según el país o la cultura que accedían a ellos, los cuales en su continuidad de uso, pasó a ser parte habitual de la vida diaria, ya que no
se esperaba un momento para hacer uso de ellos, sino que casi era necesario acceder a ellos, porque se
había tornado normal en su cotidianeidad.
No obstante a ello, el ser humano no veía tales cosas como algo anormal o malo
para su vida. La práctica llegó a realizarse en cualquier ámbito social, como
algo común de hacer, o como algo esencial para la ocasión. Algunas cosas hacían
hincapié más en el hombre que en la mujer, pero la evolución de la decadencia
social, llevó a que no se viera a la mujer,
haciendo uso de dichos elementos y fuera considerada vulgar al hacerlo.
Estos cambios de mentalidad han llevado a que el uso de estas cosas, dejara de
tener trabas para volcarse a una completa libertad para su práctica.
Hoy día vemos la
degeneración de estas prácticas, en las personas que andan deambulando por las
calles en un estado deplorable, porque no han podido controlar ni han sabido
como salir de ese estado, que día a día los va hundiendo perdiendo toda
sensibilidad, vergüenza, valores y respeto por si mismos. Según el caso, la sociedad los desecha por la
mala imagen que ellos reflejan; otros son cobijados por el hecho de que son un
reflejo de lo que la sociedad es.
En los primeros, vemos a
jóvenes tirados a los lados de las calles por un exceso de drogas o alcohol, o
vemos mujeres prostituyéndose por unos pocos pesos, con el fin de conseguir
recaudar lo suficiente para saciar su adicción. Por los segundos, vemos a
personas que gastan hasta lo que no tienen en un juego de azar, o se les ve
casi constantemente, (como locomotora antigua) echando humo por su boca, a
consecuencia de usar cigarrillos, no importando el asunto monetario, con tal aplacar
su ansiedad; personas trabajando afanosamente más de lo normal sin tener la
necesidad de hacerlo, no pudiendo controlar tal impulso; personas que mostrando
una apariencia refinada conviven con el alcohol, tratando de que el mismo tenga
una jerarquía de acorde a su supuesta personalidad; personas que no pueden
controlar su insaciable sexualidad, y buscan saciarse de ella sin considerar
consecuencias posteriores.
¿No ha llegado a nuestro
conocimiento alguna vez, de personas que perdieron dinero, empresas, familias,
vidas, a consecuencia de no haber salido a
tiempo de la adicción que controlaba sus vidas? Se ha sabido de personas
que el dinero que tenían lo gastaron en mujeres o en juegos de azar y perdieron
hasta la vivienda, terminando en la calle, o en la casa de alguien que le dio
un lugar para vivir; Otras no pudieron
vivir bajo el mismo techo que habitaba su familia, porque eran peligrosas, poco
confiables o directamente un estorbo; o aquellas que pudiendo llevar una vida
saludable, incentivaran a que alguna enfermedad comenzara a desarrollarse,
aportándole a través de su adicción elementos pertinentes al caso. De una forma
o de otra, muchas vidas por falta de conocimiento, de fuerza de voluntad, de
apoyo familiar o de su entorno, se pierden o acortan su tiempo de vida aquí en
la tierra.
“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles…”Ro. 15:1
Entonces,
¿que vamos a hacer nosotros al respecto? Cada uno es libre de decidir lo que
hará con su vida, si la preserva o la pierde; si asume una actitud pasiva o
activa en cuanto a buscar una solución o ser parte de ella; cada uno es libre
de ver la realidad que nos rodea o negarse a ello, pero de cualquiera de las
formas, no dejamos de ser responsable de la decisión que tomemos de cómo vivir,
“…como libres, pero no cono los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo…1 P.2:16

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