¿Cuál o cuales son los motivos
que llevan a que se concrete un divorcio? Los motivos o las causas pueden ser diversos,
según el país en que se viva, o la cultura que enmarca tal acontecimiento. ¿Los
que contraían un enlace matrimonial, tendrían en mente que el paso siguiente a
realizar en un futuro, sería disolver tal acción con un divorcio? ¿Estaría en
la mente de los contrayentes, de que el divorcio sería un medio de escape, pos
si las cosas no funcionaban como ellos esperaban? ¿El dicho “contigo pan y cebolla”,
demostraba que el amor que se tenían estaba por encima de cualquier motivo que
ocasionara una separación?
Un conocido personaje en
Argentina después de su divorcio con el padre de su hijo, usó reiteradamente la
frase es el hombre de mi vida, cada vez que comenzaba una nueva relación
de pareja. ¿Qué la llevaba a repetir esa frase? ¿Sería tanto el deseo de
encontrar eso que tanto buscaba? o ¿no se daba cuenta de las veces que estaba
cayendo en el mismo error?
Es lamentable ver o
escuchar cada día, acontecimientos que
tienen el rótulo de separación; de vidas que se encuentran vacías por no tener
a su lado al príncipe azul de los cuentos; de familias desmembradas por incluir
al divorcio, como parte esencial de sus vidas; de niños que se encuentran alejados
del contacto paternal por la decisión de sus padres a la concreción del mismo. ¿Se
ha vuelto egoísta el ser humano, pensando sólo en su bienestar personal, no
tomando en cuenta los sentimientos de otros? ¿Hay falta de madures en aquellos
que deciden contraer matrimonio, y no son capaces de afrontar lo que esto conlleva?
Sin vacilar podríamos hacernos
infinidades de preguntas, argumentar sobre diferentes hechos, objetar sobre
variadas decisiones tomadas por las personas, que para salir de tal o cual inconformidad
matrimonial, optaron que la solución sería el divorcio.
Pero con esto, ¿resolveríamos los problemas psicológicos que sufren los
hijos (si es que los tienen) que los llevan a tener actitudes agresivas entre
sus pares, o incursionar en acciones delictivas para llenar un vacío? ¿Evitaríamos
que las madres le inculquen a sus hijos a que le digan papá a quienes no lo
son, por el sólo hecho que ella decidió compartir el mismo techo con un nuevo
hombre? ¿Ayudaría a que la persona que fue abandonada por su conyugue, por
haber contraído una enfermedad o malestar físico, pudiera disfrutar de una paz
o bienestar que la saque del estado depresivo que le ocasionó todo esto?
Hay unas palabras muy conocidas que traen una connotación:
“…lo que Dios unió, no lo separe el hombre…” Mt. 19:6 . Nuestra unión matrimonial, ¿fue
realizada teniendo en cuenta a Dios en nuestra decisión? ¿Que fue lo que nos
llevo a una unión matrimonial? ¿Acaso fue la búsqueda de un bienestar económico?
o ¿Fue sólo una atracción física o sexual el vínculo? Quizás no queríamos
sentirnos solos y esa persona nos hacía sentir bien. O quizás vimos en el/ella
al ser que anhelábamos.
En cualquiera de los
casos, las consecuencias estarán bajo nuestra responsabilidad, basadas en las
decisiones tomadas. El divorcio quedará invalidado para que los hijos no sufran
trastornos psicológicos espirituales o sociales; podremos sobrellevar las
anomalías que puedan surgir en el correr del tiempo; podrá sobresalir el
verdadero amor que tenemos al conyugue, cuando lo acompañemos en medio de los
problemas de salud física, sin pensar en abandonarlo; no llevaremos una unión
ligada a lo monetario; pondremos nuestro granito de arena para que todo llegue
a un buen cauce; no avergonzaremos a nuestros hijos, haciéndolos vivir de casa
en casa; no será necesario que los niños anden deambulando solos por la vida, ni viviendo en un hogar que albergan a
aquellos que fueron despojados del suyo propio.
“¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Os.
14:9

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