Depresión

Depresión
Hay un largo camino por recorrer dicen algunos, pero se hará largo, dependiendo de la prontitud con que nosotros comencemos a realizar el andar. El fin del camino para algunos puede ser interminable, pero para otros puede ser un placer transitarlo, porque disfrutan de lo que el mismo le proporciona.
Apresuremos el andar y lograremos llegar más pronto a la meta de lo que pensábamos y allí veremos concretado el sueño que tanto esperábamos; mientras tanto, ocupémonos de mantener nuestro calzado limpio, de las cosas que durante el andar se nos va querer adherir al mismo, seamos sabios, porque si no lo hacemos, cada paso se nos va a ser mas difícil, porque una carga al mismo, está queriendo dificultar nuestro andar.

miércoles, 17 de abril de 2013

EL DIVORCIO


        

 ¿Cuál o cuales son los motivos que llevan a que se concrete un divorcio? Los motivos o las causas pueden ser diversos, según el país en que se viva, o la cultura que enmarca tal acontecimiento. ¿Los que contraían un enlace matrimonial, tendrían en mente que el paso siguiente a realizar en un futuro, sería disolver tal acción con un divorcio? ¿Estaría en la mente de los contrayentes, de que el divorcio sería un medio de escape, pos si las cosas no funcionaban como ellos esperaban? ¿El dicho “contigo pan y cebolla”, demostraba que el amor que se tenían estaba por encima de cualquier motivo que ocasionara una separación?
         Un conocido personaje en Argentina después de su divorcio con el padre de su hijo, usó reiteradamente la frase es el hombre de mi vida, cada vez que comenzaba una nueva relación de pareja. ¿Qué la llevaba a repetir esa frase? ¿Sería tanto el deseo de encontrar eso que tanto buscaba? o ¿no se daba cuenta de las veces que estaba cayendo en el mismo error?
         Es lamentable ver o escuchar cada día,  acontecimientos que tienen el rótulo de separación; de vidas que se encuentran vacías por no tener a su lado al príncipe azul de los cuentos; de familias desmembradas por incluir al divorcio, como parte esencial de sus vidas; de niños que se encuentran alejados del contacto paternal por la decisión de sus padres a la concreción del mismo. ¿Se ha vuelto egoísta el ser humano, pensando sólo en su bienestar personal, no tomando en cuenta los sentimientos de otros? ¿Hay falta de madures en aquellos que deciden contraer matrimonio, y no son capaces de afrontar lo que esto conlleva?
         Sin vacilar podríamos hacernos infinidades de preguntas, argumentar sobre diferentes hechos, objetar sobre variadas decisiones tomadas por las personas, que para salir de tal o cual inconformidad matrimonial, optaron que la solución sería el divorcio.
Pero con esto, ¿resolveríamos los problemas psicológicos que sufren los hijos (si es que los tienen) que los llevan a tener actitudes agresivas entre sus pares, o incursionar en acciones delictivas para llenar un vacío? ¿Evitaríamos que las madres le inculquen a sus hijos a que le digan papá a quienes no lo son, por el sólo hecho que ella decidió compartir el mismo techo con un nuevo hombre? ¿Ayudaría a que la persona que fue abandonada por su conyugue, por haber contraído una enfermedad o malestar físico, pudiera disfrutar de una paz o bienestar que la saque del estado depresivo que le ocasionó todo esto?
Hay unas palabras muy conocidas que traen una connotación:
“…lo que Dios unió, no lo separe el hombre…”  Mt. 19:6 . Nuestra unión matrimonial, ¿fue realizada teniendo en cuenta a Dios en nuestra decisión? ¿Que fue lo que nos llevo a una unión matrimonial? ¿Acaso fue la búsqueda de un bienestar económico? o ¿Fue sólo una atracción física o sexual el vínculo? Quizás no queríamos sentirnos solos y esa persona nos hacía sentir bien. O quizás vimos en el/ella al ser que anhelábamos.
         En cualquiera de los casos, las consecuencias estarán bajo nuestra responsabilidad, basadas en las decisiones tomadas. El divorcio quedará invalidado para que los hijos no sufran trastornos psicológicos  espirituales o sociales; podremos sobrellevar las anomalías que puedan surgir en el correr del tiempo; podrá sobresalir el verdadero amor que tenemos al conyugue, cuando lo acompañemos en medio de los problemas de salud física, sin pensar en abandonarlo; no llevaremos una unión ligada a lo monetario; pondremos nuestro granito de arena para que todo llegue a un buen cauce; no avergonzaremos a nuestros hijos, haciéndolos vivir de casa en casa; no será necesario que los niños anden deambulando solos por la vida,  ni viviendo en un hogar que albergan a aquellos que fueron despojados del suyo propio.
“¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Os. 14:9

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