A medida que van pasando los años, el ser
humano ha ido involucionando en su calidad de vida y apreciación por si mismo y
sus semejantes. Poco a poco va perdiendo
un grado de respeto por su vida, por su cuerpo, por sus sentimientos. Sus
valores personales van disminuyendo, cada vez que acepta como algo normal los
ofrecimientos vulgares que éste mundo les presenta.
“…andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecidos…por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón”
Como una práctica común,
se toma el hecho de entregar sus cuerpos a cambio de dinero, de bienes o de una
posición económica; la infidelidad se usa como medio de escape, por no tener la
suficiente madurez para mantener un compromiso serio; la ausencia de amor hacia
los hijos, valida la venta, prostitución, esclavización y muerte de los mismos,
con tal de satisfacer las necesidades apremiantes. El grado de perversión llega
a tal punto, que se ultraja, se mata, se roba, se estafa, sin ninguna
inhibición.
“…después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia, para cometer con avidez toda clase de impureza.”
¿Que valores les pueden
dejar los que practican tales cosas, a las generaciones siguientes?¿Que consejo
puede salir de una boca que habla engaño, que vive una mentira y que destila
rencor?
Muchos hijos de tales
personas, terminan involucrados en el ritmo de vida de sus antecesores, ya que
la práctica que ellos realizan llega a ser tan común entre ellos, que piensan
que es algo normal y entran a formar parte de sus vidas. Es por eso que podemos
ver como la práctica se extiende de padres o madres a hijos, y de éstos a sus
hijos, a pesar que los que comenzaron
con ello quizás por haber madurado en su forma de pensar o por la edad que
tienen, decidieran no continuar con lo mismo. El deterioro es tal, que éstos,
queriendo re direccionar la vida de los afectados, notan que el mal se ha
enraizado en sus vidas.
La degradación continúa
como una peste, que va vulgarizando todo lo bello que Dios creó, haciéndolo
parecer como parte integral de una evolución social, que todo se va
modernizando, va cambiando, que nuevas
cosas van apareciendo, sin notar que algunas de las cosas que se hacen tan
abiertamente, antes se veía más en lo
oculto, que antes no contaminaba a la sociedad, sino a un pequeño grupo que lo
circundaba; que la erradicación de muchas de éstas cosas se llevaban a cabo, y
que ahora la mente de los seres humanos se ha hecho más permisiva y aceptan los
reclamos por libertad de expresión, libertad sexual, y otras tantas libertades
que dan acceso a una vida de libertinaje.
La decadencia del ser
humano no es algo de los últimos días, sino que a medida que ha ido pasando el
tiempo, se le fue proporcionado elementos para que ello suceda.
Las cosas que antes se consideraban como mala, se las fue aceptando como
buena; algunas prácticas se comenzaron a excusar en la pobreza o la necesidad;
se ha ido buscando por cualquier medio concretar aspiraciones sin importar denigrarse
como persona; el lenguaje soez ha llegado a ocupar gran parte en la
interrelación de las personas, no midiendo el alcance destructivo que tiene
hacia los más pequeños.
“Despójense del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renuévense en el espíritu de vuestra mente, y vístanse del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad".

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